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jueves, 8 de noviembre de 2012

EN VERSIÓN ORIGINAL, PLEASE.


Huelgas de estudiantes y profesores en pos de una lucha contra recortes y reformas educativas. En pos de una enseñanza de nivel. En pos de salir del analfabetismo mundial en el que nos hallamos metidos.

Un analfabetismo mundial que tiene su raíz décadas atrás. Puede que se diera el pistoletazo de salida allá por la década de los 40, cuando en nuestro país nuestros padres languidecían en los patios del colegio y era más importante saltar la comba del hambre y que no te cogiera el “pilla-pilla” de la miseria inmiserable que se vivía por aquel entonces que entrar al aula de la vida. En cuanto alguno se despistaba acababa arrimando el hombro para llevar a casa un par de perras gordas, o en la mayoría de los casos mucho menos, y se dejaba de oír para siempre su nombre y apellidos al pasar lista cada mañana.

Hasta ese momento solo estudiaban los señoritos, mientras las señoritas se entrenaban en casa para sus labores. El resto, que eran un nutrido grupo de seres sin suerte ni destino definido, eran analfabetos total y ni falta que hacía que supieran otra cosa más que contar con los dedos o ni tan siquiera eso.

Pero a nivel mundial estábamos posicionados a un nivel similar al resto de las naciones que pintaban algo en el concierto internacional. Es decir lo que se puede llamar primer mundo. ¡Ojo! Que hablo a efectos educativos y no tengo en cuenta otros aspectos económicos, sociales, etc. En temas educativos no se requería mucho nivel, teniendo en cuenta que la vieja Europa se debatía en una guerra sangrienta y allende los mares los “USA” y los “Japan” andaban también metidos en el lío. Lo que menos importaba era la formación del pueblo. Que lucharan y se mataran unos a otros y luego con los que quedaran ya se vería que hacer con ellos. Para fabricar y reconstruir un país no hacía falta ir al colegio. Cuanto más embrutecimiento y menos cerebro existiera más fuerte se cavaba con la pala y más honda se hacía la zanja.

Pero resulta que esa masa anónima y embrutecida, que se deja la vida en las fábricas y en los campos, aparta los escombros, entierra a sus muertos en los agujeros de las bombas caídas y comienza a andar hacia adelante buscando un sitio libre en el último vagón de un tren llamado futuro. Esa masa, de vencedores y vencidos, construye también colegios y los llena de infantes y adolescentes que bailan a ritmo de rock & roll los fines de semana y que avanza en pos de hacer realidad el sueño americano, el sueño alemán y se auto convencen a sí mismos que el holocausto y la bomba atómica solo fueron una pesadilla en una noche fría de lluvia y tormenta.

Y mientras en los patíos de España se alinean nuestros hermanos y primos mayores, cada mañana brazo en alto para cantar el “cara el sol”, sus contemporáneos crecen en un mundo capitalista y “libre” donde las universidades se llenan de proletarios y de nueva burguesía a partes iguales. Aprenden economía, política, ciencias e idiomas. Estas naciones abren los brazos a los “cerebritos” foráneos y en España los pocos iluminados tienen que marcharse para encontrar entornos que les estimulen intelectualmente, porque aquí se duerme hasta la burra.

En los 70 nos ganan por goleada o KO técnico. Nuestras universidades languidecen entre carreras y carreras. Pero no carreras académicas, si no carreras a golpe de porra delante de unos “grises” que intentan aplacar a una juventud que no es tonta y sabe que le están tomando el pelo, pero que desgraciadamente no recibe lo que necesita. Se desciende de categoría a pasos agigantados. Nuestro nivel se derrumba mientras crece el de los otros.

No mucho antes, en 1965, por poner un ejemplo, unos melenudos, llegaban a Madrid y a Barcelona para dar un par de conciertos a tan solo unos poquísimos miles de privilegiados, que no se dejaron intimidar por la prensa franquista y que consiguieron reunir el dinero, de las prohibitivas entradas, sacándolo incluso de debajo de las piedras, para poder ver y escuchar al grupo que cambiaría para siempre el concepto de lo que se entendía por música hasta ese momento. Aquellos afortunados presenciaron los únicos dos conciertos de los Beatles en España. Mientras, al resto de españolitos se nos ponía la piel de gallina al oír la sintonía de Eurovisión, en la TV de blanco y negro, porque nos habían lavado el cerebro, y nos creíamos el centro del universo musical con Massiel y Salomé cantando en “spanish”.

Los 80 y los 90 avanzan, y se camufla el socavón, pero ya hemos perdido un terreno insalvable, al menos para un par o tres de generaciones.

¿Y dónde está uno de los problemas principales a mi juicio?. Sencillo, en lo que acabo de comentar acerca de los Beatles y Massiel & Salomé (con el “&” sí, que hay que ser más internacionales y mirarse menos el ombligo). Hasta no hace mucho éramos totalmente proteccionistas con nuestra cultura y nuestro idioma. Pensábamos que con el sol y el flamenco íbamos a cualquier sitio y en cuanto alguien adoptaba una moda o decía una palabra extranjera era un anti-españolista, un snob y nos poníamos en guardia como si nos estuvieran robando algo. ¡A ver si nos van a robar las tradiciones y el idioma! se pensarían algunos (Posiblemente porque era lo único que nos identificaba y nos hacía diferentes. Era como nuestro escaparate. Pero claro, es que detrás no había nada más. La tienda estaba vacía y el almacén no digamos).

Resulta que nos dedicábamos a españolizar todo lo que nos llegaba para darle nuestra identidad y por culpa de cosas como esas mi vecino, ciego de nacimiento, creció pensando que Rock Hudson, Cary Grant y Errol Flynt eran un mismo actor que se cambiaba de nombre para algunas películas. A él le sonaban igual por la sencilla razón que tenían el mismo tono de voz. Pero esto no se arregló y durante muchos años siguió creyendo que a Silvester Stallone, Al Pacino, Dustin Hoffman y Robert de Niro les pasaba lo mismo. Resultaba que la reina de Inglaterra se llamaba Isabel y su hijo, el príncipe de Gales, se llamaba Carlos, aunque en el resto del mundo los conocían como Elizabeth y Charles. Pero es que hoy en día, si yo cierro los ojos, puedo escuchar como Johnny Deep, Leonardo di Caprio y Jim Carrey suenan igual y no se puede distinguir quién es quién y a los de Inglaterra les siguen cambiando el nombre y el nieto se llama Guillermo y su esposa Catalina, cuando realmente se llaman William y Katherine.

En Portugal, que está aquí al ladito, la mismísima televisión pública emite las películas en versión original con subtítulos en portugués hace muchísimos años. Resultado de esto: El porcentaje de población menor de 40 años que domina el portugués, el inglés y el español es altísimo. Pero esto es algo que otros países llevan haciendo de igual forma hace mucho tiempo. En un gran número de países, de la EU y que no lo son, uno se baja del avión y toma un taxi y es difícil toparse con un taxista que no hable inglés con soltura (como mínimo inglés).

Entonces. ¿Para qué doblar las películas?. ¿Para seguir siendo unos melones?. ¿Para qué tanto colegio bilingüe si fallamos en la base?. ¿Para qué gastar en doblajes?. ¿Por qué perdernos el matiz genuino de las voces de los actores?. 

Esto es grave. Es un problema de actitud que no de aptitud. Somos válidos pero estamos descalzos.

Nos creemos que somos mejores o en otros casos peores que el resto del planeta.

Que, como digo, con nuestro sol y flamenco podemos ir a cualquier sitio o por el contrario que mejor que ni nos quitemos la bata y el pijama y nos quedemos en casita que hacemos el “ridi”. ¿Cómo es que todos nuestros presidentes del gobierno posteriores a la transición no hablaban o hablan correctamente ningún idioma aparte del español (y alguno correctamente ni eso)?. Es vergonzoso verles cabecear delante del homónimo de turno, poniendo cara de circunstancias y repitiendo “yes, yes”. ¿Para qué dicen que sí, si no saben que les están diciendo?. “Zapatero que tienes las cejas como el logotipo de la Volkswagen”… “yes, yes”. “Rajoy que tienes los ojillos como un cordero degollado”… “yes, yes”. “Hala, ¿estáis listos para bajaros los pantalones y agacharos… que ya empezamos?”… “yes, yes”.

Eso sí, adoptamos a Santa Claus y la gente se hacina en una macrofiesta a festejar “Halloween” que es muy chic y muy “ameeeerican”, pero le damos el toque “spanish” haciéndolo en un recinto sin licencia de apertura definitivo, con más del doble del aforo permitido y con la gente entrando y saliendo, como Pedro por su casa, para hacer botellón en los aledaños. Eso sí con el inigualable toque español de la cerveza Mahou, la sidra asturiana y el whisky DYC.    

Sin comentarios.

Os reproduzco una muestra verídica para ilustrar como hemos visto “al extranjero” o como nos lo han hecho ver:

En mis tiempos de estudiante de Bachillerato (el desparecido BUP), en una clase de ética, el profesor nos pregunta a qué personaje famoso nos gustaría parecernos.

El servidor, al cual nunca le ha agradado el fútbol en demasía y que además en aquella época estaba loco por el baloncesto, da como respuesta el nombre de Michael Jordan.

Hay que tener en cuenta que esta anécdota se produjo en el año 1987 y que Michael Jordan con los Chicago Bulls no ganó su primer título de la NBA hasta 1991. 

El profesor recrimina al alumno: “¿pero ese quién es?”. Le muestro una de las decenas de fotos que llevaba pegadas en mi carpeta. “Anda si es uno que juega al baloncesto. Si es extranjero. Pero este no es famoso y además es negro”.

En España se daba prioridad a deportes nacionales (digamos el fútbol patrio), no se hablaba casi de otros deportes y menos de los que se practicaban en otros países. Hoy en día creo que difícilmente habrá personas que no hayan oído hablar de Michael Jordan.

Para aquel profesor aquello no era más que una ocurrencia de un adolescente fascinado por el deporte, por un deporte que se practicaba muy minoritariamente en España, un adolescente que llevaba la carpeta llena de fotos de ese tal Jordan y que mejor haría en leer a Hume o a Frome, en conocer la figura de Einstein, Mozart o Gandhi (entre otros), en lugar de intentar meter una bola por un aro y soñar ser un negro, en pantalón corto, jugando en USA.

Hoy en día reconozco algo de razón en la impertinencia del docente. Hay que transmitir unos valores educativos, culturales. Pero hay que analizar antes de lo que se está hablando sin defenestrar a las primeras de cambio. Yo, aún hoy, seguiría respondiendo lo mismo. Hemos venido aquí a ser felices y ¿qué mayor felicidad que hacer lo que te gusta?. En esos momentos lo que más me gustaba era jugar al “basket” y ¿qué mejor forma que hacerlo siendo el mejor y encima ganando una millonada para vivir como un maharajá el resto de tu vida?.

Queda patente la ceguera ante lo exterior que seguía habiendo en esos días. Aún quedaba lejos pensar que una persona de raza negra pudiera llegar a presidir la por aquel entonces primera potencia mundial. Y mucho menos pensar que un deportista pudiera transmitir valores más lejos del simple deporte en sí mismo y menos siendo negro.

Para mí suponía la muestra de que existía un mortal capaz de burlar las leyes de la gravedad y quedarse suspendido en el aire por unas décimas de segundo más que el resto. Un deportista que podía conseguir que Larry Bird uno de sus rivales (ganador de varios títulos de la NBA con los Boston Celtics y otra leyenda del baloncesto) dijera “Esta noche Dios se ha disfrazado de Michael Jordan” cuando "Air Jordan" les acababa de meter 62 puntos el solito en un partido de play-off. Pero sobre todo, que un jugador que era el mejor del mundo, no se conformaba con títulos personales, con ser el mejor defensor, el mejor anotador, el más completo y lo que más anhelaba era hacer campeón a su equipo. Le llevó algunos años más pero al final consiguió seis anillos de campeón de la NBA. Primaba la colectividad frente a la individualidad.

Ante todo era una imagen de que existía algo más allá de los clichés españoles que nos imponían. Que un deporte también podía ser espectáculo, que podía haber plasticidad, magia, emoción y otras tantas cosas, pero sobre todo, sobre todo que los españoles no éramos ni tan buenos ni tan malos como nos querían o nos había hecho ver. La prensa española no hablaba casi de ello pero la NBA ganaba miles de millones de dólares con sus retransmisiones y “merchandising” por todo el mundo. Estábamos muy lejos de su nivel (no éramos tan buenos, otros lo hacían mejor) pero, al mismo tiempo, otros muchos fans españoles como yo, con mejor físico y mejor técnica, crecieron a la sombra de Jordan y cuando tuvieron oportunidad de jugar al baloncesto se convirtieron en los mejores del país y emigraron para jugar en los mejores equipos de la NBA (luego, tampoco éramos tan malos).

Entonces. ¿Por qué seguimos cerrándonos a competir con el resto?. ¿Por qué no hemos aprendido de los errores pasados?. Ya no somos ni tan buenos ni tan malos. ¿Por qué nos oponemos a que nuestros hijos salten el escalón que nosotros mismos nos ponemos?. ¿Por qué no les damos las mismas oportunidades que les dan los padres de otros países?. La enseñanza en este país está de saldo… pero no solo se aprende en las escuelas. No dejemos que nuestros hijos solo sean educados por sus profesores. Su educación es responsabilidad nuestra sobre todo. Un profesor sea bueno, mediocre o malo desaparecerá de la vida de nuestro hijo aunque le habrá marcado. Ese profesor se olvidará de nuestro hijo. Pero nuestro retoño no lo hará.

¡Hagamos que nuestros hijos piensen y se cuestionen lo que la gente les diga!. Aunque sean sus profesores, aunque se lo digamos nosotros. Y no confiemos todo a la fortuna o al azar. Tomemos responsabilidad. Involucrémonos. Pidamos los mismos derechos de los que disfrutan otros niños de otras nacionalidades para nuestros hijos españoles.

Por favor,  ¡No les dejemos en fuera de juego!.

Quieren bajar el nivel de la educación porque no hay dinero. Pues bien!!!... pidamos que ahorren y que se comience a emitir películas en versión original. Es más barato subtitular que doblar… que no nos engañen. Esto es una piedra. Empecemos a construir la montaña. O al menos no engañemos a nuestros hijos y les pongamos a competir con alpargatas frente a los otros niños del mundo.

Un día, uno de nuestros hijos será el presidente del gobierno de este país y yo no quiero que asienta y diga que sí, si no sabe lo que le dicen.

Y no importa si ese niño es ahora negro, asiático, hombre, mujer, gay o lesbiana. Tan solo importará que su formación le haya calado lo suficiente para ser ampliamente mejor que los gobernantes que hemos tenido hasta ahora. Que aplique su criterio con ética y con igualdad y que velando por el bienestar de España tenga una mente global.

Patrick Geddes dijo: “Think globally, act locally” (Piensa globalmente, actúa localmente).

Demos la oportunidad de que nuestros hijos aprendan y puedan leer esto tanto en español como en inglés!!!. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

UNA CITA A CIEGAS DIFERENTE


En esos instantes, no podía dejar de evocar el recuerdo de aquella primera vez que se encontraron en aquel restaurante italiano. Aquella cita a ciegas. Aquella locura que aún no sabía cómo se había atrevido a aceptar. Se había reído hasta entonces de ese tipo de citas, de ese tipo de personas que se citaba sin saber nada de la otra e incluso, en el taxi de camino al restaurante, se pellizco un par de veces para cerciorarse que aquello no era un sueño y que lo estaba viviendo realmente, para cerciorarse de que era su cuerpo el que se dirigía a ese restaurante y no era una enajenación mental transitoria.

Pero aquella sensación se desvaneció, tan pronto le dijo al “maitre” que su mesa era la que Virginia Sánchez había reservado y éste le indicó que ya se encontraba acomodada y esperando; dando paso a una mezcla de vértigo y euforia a partes iguales.

Indicó al “maitre” que no necesitaba ayuda pues no dejaría nada en el ropero. A continuación, le siguió por el pasillo que dibujaban las mesas, aún medio vacías pues era una hora temprana para cenar, hasta una zona algo más apartada y tranquila. Y se encontró con sus ojos. Unos ojos grandes y azules como el mar, que la atrajeron con la misma fuerza que rompen las olas en los acantilados los días de mar gruesa.

Por mucho que siempre ha intentado recordar aquellos instantes, jamás podrá explicar cómo se acontecieron los segundos embriagadores que transcurrieron hasta que se acomodó a la mesa. Esa mirada dulce que sin palabras le habló a voces y le dijo tantas cosas. Aquella paz y esa energía que le transmitieron, bien pudieron haber movido su silla hasta dejarla en su lugar exacto alrededor de la mesa, con total delicadeza y como si de una liviana pluma se tratara.

Fueron unos instantes eternos. En los que pudo percibir, como si todo se ralentizara y se sucediera a cámara lenta, que en el rostro, que tenía en frente, se dibujaba una sonrisa que adornaba más aún la armónica belleza de aquella mirada. Sintió en seguida, el tacto de sus manos que se unían con las de ella, pero las sintió como si fueran ajenas a su cuerpo y siguieran un ritmo hipnótico marcado, sin duda por su mirada.

Fue siendo consciente poco a poco de que su sonrisa le respondía. Seguro que era la sonrisa más boba que jamás había puesto en su vida,  pero sin la menor duda, la más feliz hasta aquel instante.

Perdió la noción del tiempo, el sentido de la orientación, la conciencia con el resto del mundo y solo, en esos instantes, fue esencia y espíritu para ella. Sintió que solo respiraba gracias a ella, pero que al mismo tiempo ese aire que le llegaba a lo más hondo de su ser era solo por y para ella. Desde ese momento todo de sí ya le pertenecía.

Pudieron haber sido horas, quizás semanas o quién sabe si siglos, los que pasaron mirándose sin hablar, diciéndose lo que no se puede decir con palabras. Sumergiéndose dentro de cada una de sus miradas. Como nadando en unas aguas cálidas y transparentes, que bañaban unos arrecifes de coral de múltiples colores,  que formaban pequeñas islas de verde azulado en sus alegres pupilas.

-     Bueno, ¿Entonces de veras que no te importa? – balbuceó a duras penas.

¡Tan solo se habían “conocido”, hablando por un chat, no hacia ni siquiera una semana! Les habían dado las tantas de la mañana compartiendo confidencias y encontrando innumerables afinidades en un par de madrugadas. Bastaron algunos “whatsapps” más y tan solo una llamada, para que ella propusiera quedar para verse. A ciegas. Sin fotos. Solo al ánimo del sonido de sus voces y sus risas, acompañadas con sus emoticones y sus corazones latiendo por internet a golpe de megabyte. Le había explicado que era diferente y ella había ratificado esas palabras – claro que eres diferente, por eso quiero invitarte a cenar. Y pago yo, insisto – No pudo resistirse y aceptó. Pudiera ser que toda la magia de aquellas madrugadas se pudiera borrar de un solo plumazo tan pronto se encontraran y estuvo a punto de cancelar el encuentro. Ahora ya estaban frente a frente. Cara a cara. Sin trampa ni cartón. Pero ella no dio tiempo a que albergara ni la más mínima duda.

-         Quiero pasar el resto de mis días contigo – respondiendo ella así a su pregunta.

Se quedó unos instantes sin poder hablar y finalmente dijo:

-        Es la proposición más maravillosa que me han hecho jamás – mientras la emoción casi no le dejaba salir la voz.

-       La vida está llena de sorpresas y quiero vivirlas contigo – añadió – tú lo dijiste, eres diferente y eso te hace más interesante a mis ojos.
 
-      Me gustaría contarte lo que he omitido hasta ahora acerca de mí. No quiero que haya más “secretos” o partes suprimidas desde este momento, por mi parte. – Ella asintió con una sonrisa –  Pero me encantaría que fuera en un lugar más tranquilo. Si… si a ti te parece bien.
Con un movimiento de mano ella avisó al “maitre”.

-        Bueno era mi invitación y por supuesto pago yo. – le dijo con un tono que no daba lugar a replica, mientras se acercaba el “maitre” a su mesa – Por favor, la cuenta. Tenemos prisa. Si es tan amable me trae mis cosas – y le entregó una ficha del ropero.

No se había quitado la chaqueta al entrar. Tan embriagador había sido el encuentro que no reparó en si el calor que sentía era por exceso de ropa o por exceso de emociones. La noche no era demasiado fría y no se hacía preciso un abrigo pero posiblemente ella sí lo hubiera traído, en previsión de que refrescara y lo habría dejado en el ropero. 

Siguieron mirándose como flotando en la atmosfera embriagadora que aquel encuentro había creado y disfrutando de la magia que les envolvía.

El “maitre” llegó por detrás – ¿Necesita ayuda con la silla? – preguntó.

Entonces sonrió, para decirle que era muy amable, pero que no necesitaba ayuda para mover su silla de ruedas de camino a la salida, que lo podría hacer de la misma forma que había entrado. Pero, sin ni siquiera darle tiempo a girarse, vio por uno de sus costados cómo llegaba otra silla, también de ruedas, vacía. 

-         No, gracias. Puedo yo sola. – le respondió ella.

Sus miradas se clavaron aún más. A la vez que reían, reían a carcajadas por la situación y reían de felicidad. Cuando pararon, ella le dijo:

-     La vida está llena de sorpresas, ¿Recuerdas?. – rió de forma burlona, mientras movía sus dedos índice y corazón unidos para dar mayor sentido a su frase - Quiero vivirlas contigo.

No dejó de reír, mientras movía su cabeza de un lado a otro como sacudiéndose la incredulidad que la situación había generado. Esperó a que ella se acomodara en su silla, no sin perder detalle, y constatar que tenía unas piernas preciosas. Vestía una falda por encima de la rodilla y unos zapatos de piel de ante que hacían juego con su chaqueta. Se acomodó una pierna cruzada encima de la otra en una pose muy sexy. Entonces exclamó a modo de respuesta:

-         ¡Eres toda una dama!. Por favor, delante de mí. Yo te sigo.

Salieron del establecimiento y se quedaron en medio de la acera, rueda con rueda, mirando de frente a la hilera de coches aparcados, algunos en doble fila. No había hueco por donde pasar con sus sillas para intentar parar a algún taxi. Entonces se miraron y se agarraron de la mano de nuevo.

-      No puedo esperar más a besarte.- tiró de su mano suavemente y la atrajo hasta que sus labios se encontraron se unieron en un beso largo y lento – Y ahora voy a ver si el aparcacoches nos puede pedir un taxi o quiere seguir viendo como se besan dos cojas en medio de la calle.

* * * * * * * * * * *

No. no podía dejar de recordar ese momento. Tan lleno de magia. Tan lleno de amor. Aquel momento, que fue el comienzo de una historia, que le llevaba a estar ahora mirándose al espejo, agarrada a las barras de las ruedas de su silla, haciendo su sueño realidad. Poder vestirse de largo y blanco para casarse con la mujer que amaba. A duras penas contenía las lágrimas. No quería echar a perder el maquillaje. ¡Pero era un momento tan bonito!. ¡Tan feliz!. Que el corazón no le cabía en el pecho y amenazaba con salirse a través de su escote palabra de honor. 

La vida le había sido esquiva en otro tiempo. Primero tuvo que enfrentarse a una condición sexual diferente a la aceptada por la sociedad. Ella, tan romántica, siempre soñó con casarse vestida de blanco y de largo. Ni mucho menos con un príncipe azul, pero si con su princesa. Pero le parecía como un sueño inalcanzable. Luego, eso ya no importó. Tras el accidente, la vida te marcaba otras prioridades. Hubo de adaptarse a vivir de otra forma. Ni mejor ni peor, solo diferente. Todo en su vida había sido diferente al resto de los comunes mortales.

Y cuando menos lo esperaba, cuando creía que su destino estaba marcado para ser otro muy distinto al que ella hubiese deseado, apareció Virginia para llenar su vida de luces y fuegos artificiales, de arcoíris y sobre todo, sobre todo, de vida.

El destino había decidido darles una segunda oportunidad para ser felices. Para ser más felices de lo que ellas hubiesen imaginado, a tenor del camino que sus vidas habían tomado por unos estúpidos accidentes y por amar de una forma diferente a como la sociedad había decidido que las personas debían amarse.

Retiró con la punta de un pañuelo la única lágrima que no pudo contener, con mucho cuidado de no estropear el maquillaje, mientras volvía a la realidad de las voces de la gente que le rodeaba en aquel lugar donde, era ella esta vez y no otra, la que blanca y radiante iba de novia.

¡Ahora sí que por fin se podía decir que su vida andaba sobre ruedas!

miércoles, 17 de octubre de 2012

GRACIAS LECTOR BLOGGERO POR LAS 300

Queridos lectores "bloggeros",

Gracias a todos por la gran acogida que este recién nacido blog ha tenido.

Ya he conseguido más de 300 lecturas en solo una semana. Seguramente habrá blogs que hayan conseguido cifras mayores en tan solo unas horas de vida. A mí personalmente me parece algo muy motivador y que excede mis previsiones.
Gracias también por los numerosos comentarios recibidos, aparte de los que habéis escrito directamente en algún post, he recibido numerosos mensajes privados, animándome a seguir adelante con este proyecto y sobre todo preocupándoos por mi situación personal.


Siento haber levantado alarma entre vosotros, quizás con el primer post acerca de la vida. Los que me conocéis bien sabéis que soy muy irónico y en ese post añadí mucha de esa ironía. No estoy deprimido, ni estoy escribiendo un adiós a la vida desde un punto de vista literal. Sí estoy diciendo adiós a ciertas cosas de mi vida, que quiero dejar atrás, y andando hacia delante mirando el horizonte de una forma más humana y más sensitiva. Ese árticulo es una forma de reirme de mí mismo. Hay cosas de las que no nos podemos desprender porque nos va la vida en ello y una de ellas es justamente la vida. :-).


Con algunos de vosotros en "petit comité" os he expresado alguna vez que una de mis vocaciones "frustradas hasta el momento" ha sido escribir y que es algo que siempre he ido posponiendo por motivos diferentes. Algunas personas de mi entorno más cercano que han leido alguna de las cosas que he escrito les ha parecido menos vulgar de lo que me parecía a mí y han creido que merezco la pena como escritor. Estas personas son las que me han animado ultimamente a darme cuenta que las vocaciones pueden hacerse realidad. Si quieres escribir hazlo y no te procupes de si es el momento o no. Porque el momento es ahora y no ayer ni mañana.

Es por esas personas, importantes en mi vida,  y por mí mismo que me encuentro ahora, como cuando era un peque y me regalaban un pollito en el mercado. Pretendía cuidarlo y adoptarlo. Lo escuchaba piar por las noches y lo quería meter en mi cama aunque los mayores no me dejaban. Hasta que un día, al volver del colegio, resultaba que se había ido con los otros pollitos (que decían vivian en el cielo). Resultaba que todos se morían. Pero una vecinita un día adoptó un pato y ése si que creció. Hasta tuvo que regalarlo a un granjero porque ya no podia vivir en casa de lo grande que se hizo. Yo ahora quiero ser como mi vecinita. Mi patito se llama "bloggy" y me haría inmensamente feliz si siguiera creciendo y tuviera que mudarme a una granja para seguir cerca de él. Sería un granjero muy feliz si mi patito se pudiera mirar alguna vez en las aguas transparentes del estanque y se diera cuenta que ya no es un pato y que se ha convertido en un estilizado y majestuoso cisne.

Bueno, confesado esto, a cada uno de los que habeís osado clickear en este mi humilde rincón virtual y habéis considerado que lo que aquí es publicado puede ser interesante, divertido, debatible, e incluso criticado, machacado y defenestrado; os quiero animar a compartirlo con total libertad con cualquier persona de vuestro entorno social, profesional, etc. Porque un blog es como un museo o una biblioteca, sin visitantes o lectores no tienen razón de ser.

También os pido me hagáis llegar vuestras opiniones, buenas y malas. Vuestras sugerencias también. Sobre que os gustaría leer, etc.

Podèis contactar conmigo en: andres.carrillo.molinero@gmail.com

Espero no decepcionaros y seguir contando con vuestra confianza y fidelidad.

Un fuerte abrazo.

miércoles, 10 de octubre de 2012

RELÁJATE, CRIS!!!


Querida Cris,

Cálmate.

Para un poquito.

A estas alturas debes de estar ya agotada. Te aconsejo que te tomes una temporadita de descanso.

Que vas a reventar!!!.

Estuve pendiente de ti este verano, que ha sido caluroso como pocos, a ver cuándo salías de casa con la maleta a cuestas, porque tú eres muy sufrida y lo llevas todo siempre a cuestas y te has negado en redondo por sistema a usar nunca un “trolley”.

Te estuve espiando, por la mirilla de mi puerta, cada día de Julio, de la mañana a la tarde, cada vez que salías de casa, como una exhalación con tu sonrisa de color rojo recién pintada, algo más triste de lo habitual. Escuchaba el sonido del portazo de tu piso y el sonido de tus “peep toes” subiendo las escaleras en dirección a la azotea-solárium. Ya sé que tú nunca usas el ascensor, porque no es de marca alemana, y le tienes miedo a quedarte encerrada dentro porque no te fías de otra tecnología que no sea la teutona.
Sé que tomabas el sol totalmente desnuda y también sé que no te quitabas los zapatos ni el gloss de tus labios, ni la sombra de ojos, ni la máscara de pestañas,  porque siempre has sido muy femenina y muy pin-up y te pasabas el rato haciendo poses. Todo el vecindario hablaba de ello.

En estas que llegamos a mediados de Agosto y aún seguía viéndote subir cada día con la sonrisa algo más iluminada que el mes anterior. Pensé que ese brillo en tus ojos era porque se acercaban tus días de descanso y eso te animaba. Pero no. Seguiste sin cambiar tus rutinas y subías con más ganas los escalones de dos en dos y algunas veces hasta de tres en tres (si no lo hubiese visto no lo hubiese creído, viéndote subida en esos taconazos, parecía increíble que te movieras tan ágil).

Luego un día por azar, otro vecino comentó que habías estado preocupadísima por la salud de la prima de un buen amigo tuyo que había estado muy enferma, justo ese mes de Julio, con la hipertensión por las nubes. Entonces sentí mucha ternura por ti y sentí deseos de abrir la puerta y abrazarte con todas mis fuerzas. Y decirte el gran corazón que tienes, Cris!!!. Y lo gran mujer que eres!!!. 

Ni que decir tiene que ya me tenías ganado y que antes que se fuera la luna de Agosto, alguna noche de insomnio, le confesé más de una vez a solas los dos que estaba loco por ti.

Y en estas que me convencí, que como resultado de tu gran inteligencia, al final te irías riéndote la última (y por ello riendo mejor) y tomando tus “vacas” en los últimos días de Septiembre. Cuando todo el mundo está con la depre post-vacacional, evitando así que hubiera algún niño haciendo castillos en la orilla de la playa y pudiera salpicar arena sobre tú protector solar a las primeras de cambio.

Pero no. Eres impredecible y aun sigues subiendo a lo más alto. A pesar de que algunos vecinos dicen que ya no da ahí ni un rayo de sol y todo el solárium es sombra por culpa de los del edificio de oficinas de enfrente, que han puesto una valla publicitaria de una inmobiliaria, alemana para más señas, alquilándolo de arriba abajo al mejor postor. A ti todo eso te da igual porque yo sigo escuchando el sonido de tus tacones y de tu estéreo, con ese DVD que pones tanto, y tu voz tarareando el estribillo de tus dos canciones preferidas “Born to be alive” y “I will survive”.



El otro día vino la vecina de enfrente, que está fatal de la vista por culpa de la edad, con varias cartas tuyas que el cartero había dejado en su buzón por error.  Por eso sé que te llamas Cris y que eres extranjera. Desde entonces estoy haciendo un curso de idiomas por internet porque espero algún día tener el valor suficiente para poder hablarte y declararte abiertamente mi amor por ti.

Fíjate que tienes unos apellidos extraños: Isglo y Bal.

El vecino del tercero dice que vienes de Estados Unidos pero que habías vivido antes en varios países de Centroamérica y Sudamérica. 

El del ático dice que te ha oído hablar en francés e italiano. Pero se rumorea que te han visto bailar el “Sirtaki”, al más puro estilo Zorba el griego, mientras tarareabas un Fado portugués. Seguro que este rumor lo ha puesto en circulación la portera que es una envidiosa para quitarte glamour. Ya sabes que lo italiano y lo francés vende siempre mucho más y lo portugués, a los de pueblo, les suena a toalla de mercadillo al igual que lo griego a zapatilla de esparto. Gente inculta y sin estilo. Algo de lo que tú andas sobrada.

En conclusión, Cris, tienes más que merecidas unas vacaciones. Coge a la prima de tu buen amigo Riesgo, ahora que ya se ha mejorado de la hipertensión, e id a verle a su pueblo. O mejor cogéis los tres y os vais a Alemania a visitar a la tía Merkel.  Tonta, aprovecha que te lo vas a pasar genial allí. Con lo que te gusta Alemania!!!. 

De todos modos, cualquier destino será bueno, Cris. Así se calmarían los ánimos en el vecindario que están todos escandalizados contigo y deseando perderte de vista. Que sabrán ellos!!!. Con lo mona y buena gente que eres!!!.

No les hagas caso que son todos unos envidiosos, no solo la portera. Y créeme que no doy crédito al nuevo bulo que recorre la escalera de puerta a puerta. Estoy seguro que tú tienes una profesión de esas que influyen en las masas. Seguro que eres relaciones públicas o modelo profesional. Desde luego, que vives de tu imagen. Por eso la cuidas tanto y por eso subes a brocearte cada día y ensayas tus posturitas. Y por eso has trabajado todo el santo verano. Teniendo a una prole de gente pendiente de ti. De tus movimientos y tus subidas, de tus idas y venidas, de tus playbacks en la azotea, de las líneas de tus curvas, del rojo de tus labios y sobre todo de si te cambiaba el humor por culpa de las taquicardias de la prima de Riesgo.

Y no. No me creo eso que dicen sobre que eres una asesina profesional a sueldo y que el edificio de oficinas de enfrente se ha quedado vacío porque te habían encargado un trabajito y tú lo bordaste y que antes habías hecho lo mismo en el edificio Grecia del Parque Empresarial Europa, justo el que está al final de la avenida de Portugal. 

Ay!!! Mi Cris. Mi Cris Isglo Bal !!!. Ojalá tuviera el valor suficiente para mirarte a los ojos y pedirte que me llevaras contigo a Alemania.