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lunes, 31 de diciembre de 2012

FAMILIA POLÍTICA.

No hay nada más postizo que una familia política.

Y ya sabemos todos que lo postizo no es tan bueno y nunca sienta igual, por muy bueno que sea el cirujano que haga el implante o el estilista que lo aconseje. Que se lo digan sino a Ana Obregón, Yola Berrocal o, ya como ejemplo para llegar al culmen de lo representativo, a Belén Esteban.

Desde que nacemos tenemos una familia polítca, en forma de tíos y tías postizos, y segun va uno creciendo se va complicando.

Sobre todo cuando tienes una pareja y ya entras de lleno en la política exterior. Hasta ese momento ha sido política interna y la has ido sobrellevando como buenamente se ha podido. Pero los asuntos exteriores son un tema aparte. No en vano existe en el gobierno un ministerio exclusivo para este tipo de asuntos... no van a ser importantes entonces?.

Todo el mundo sobrelleva a la familia política de la mejor manera posible. Y por supuesto, de forma políticamente correcta, nunca mejor dicho. Lo malo es pasar por ciertos eventos "ineludibles" a los que hay que asistir anualmente. Justamente en estas fechas navideñas los ministerios de asuntos exteriores de casi todas las familias están al rojo vivo y, en algunos casos, intentan poner a toda su diplomacia a trabajar intentando salvar la entente cordial de la Nochebuena o la Nochevieja y que no haya III Guerra Mundial.

Y si no, no hay más que ver la cara del personal ante la preguntita "inocente", que en otra época del año uno conversa sobre el tiempo, sobre la crisis, sobre lo mal que se lo hace pasar su jefe, del último partido del siglo o del último modelo que vestía la que figuraba en la última portada del "Hola"; pero justo en estos días te cae fijo lo de: <¿Y tú con quién cenas?>. Y a la gente se le va poniendo cara de vinagre, de coliflor o de una mezcla de las dos. <Voy a casa de sus padres> o <Vienen sus padres a casa> o <Comemos donde mis cuñados> (esta última con sus padres incluidos, aunque no los mienten).

Y es que no pudieron elegir con más tino el nombrecito. Que se las trae. Que debieron de hacer un concurso en tiempos remotos a ver quién tenía más mala leche y le cascaba un nombre más macabro a eso que les caía en suerte. No eligieron "familia segunda", "familia apegada, "re-familia", "familia arrimada", etc. No. Directamente política. Familia Política. Y vamos que lo bordó el inventor del vocablo. Lo mismo era un Maya y tuvo un vaido catátonico y se soltó una profecía, como el que no quiere la cosa. Familia Polìtica. Que para el 2012 va a estar el personal contento con la clase política. ¡Y anda. Nos encasquetaron lo de la familia política!!!.

Y es que, bastante tiene uno con sobrellevar los asuntos internos como para entablar lazos fratenarles con las potencias mundiales externas. Que en todos los lados cuecen habas. Y el que no lo diga miente.

Hay familias en las que ya aguantar a tu padre o a tu madre, a tu hermano o a tu hermana; es como aguantar en un tiovivo que te pase un terremoto por encima. Pues, ¿No quieres chocolate? Pues toma dos tazas. Los tuyos, que son de aúpa, y de propina los postizos.

Y no hablemos cuando uno metido en política se alía con otro país y crea una nación nueva. ¡Bufffffffff!!!. Por mucha harmonía y paz que exista, siempre aparecen las guerrillas. Y ¿Qué es lo que más no molesta de nuestra pareja?. Vamos... admitámoslo. Justo que saque el ramalazo nacionalista y se reivindique homenajeando a sus ancestros. <Que si mi madre dice... qué tal>, <Que si mi padre en este caso haría... cual>. 

Y ya no hablemos cuando llegando la discusión a cierto nivel, nuestra pareja se disfraza y empieza a comportarse, tal cual, como la madre o el padre que lo/la engendró. !Es ya para mear y no echar gota!!!.

Bastante con una suegra o un suegro, como para justamente.... eso.... una copia postiza metida en casa, que ya hemos dicho que siempre es peor que lo natural y, para más inri, aguantar la discusión y que te saque de tus casillas.

Porque justamente lo que menos nos gusta de nuestra pareja, normalmente, es un rasgo o un ademán de algo que nos disgusta sobremanera de su padre o de su madre. No hay nada peor en una discusión que soltar aquello de <Cada vez te pareces más a tu padre/madre>. Y solo existe aún una cosa peor que decir esa frase: Lo peor es escucharla.

No nos engañemos. No hay nada que más nos jorobe, que autoreconocernos que también nos acabamos pareciendo a nuestros padres, justamente en lo que menos nos gusta y aún peor en lo que menos le gusta a nuestra pareja. Pero es inevitable. Es un acto genético. Estamos codificados así. Lo cual no es algo para estar orgullosos y mucho menos algo que aplaque la paz familiar y que por tanto ayude en la política interna.

Sobre la externa decir, que cada año, en la foto de la entente cordial navideña, decimos "Confitura" cuando deseariamos decir "Mermelada". Todo con el objetivo de que la foto quede bien y no se desenfoque. Aunque a veces se nos escapa un <merrrmee... confitura>. Y hasta la próxima... con la confianza de atarse uno la lengua para no decir un< ¡¡¡MEEEEEERRRRMELAAAAADA!!! ¿Qué pasa? que en mi casa se come mermelada de toda lal vida y no se nos han caido los dientes y cenábamos tan a gusto y sin remilgos>.

En fin, que a veces la mermelada, más que algo para endulzar, parece que fuera aceite de Ricino.

Y luego, escucha uno en la radio que se ha celebrado un cónclave este fin de semana para celebrar la familia!!!. Todo organizado por la "santa madre" iglesia. En fin... si la política está como está... ni hablar de la iglesia y la familia!!!

FELIZ AÑO 2013 y que no se le explote el frasco de la mermelada a nadie entre las manos... digo de la confitura.