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lunes, 4 de febrero de 2013

SÉ QUE TIENES A OTRA MAS GUAPA QUE YO



Yo sé que estoy menos preparada que el resto, Mariano.

Lo sé.

Que las hay más guapas y más modernas, con más estudios y que quedan mejor en la foto.

Que las hay que llevan la voz cantante en las fiestas. Yo soy muy dispuesta pero más calladita y menos vistosa.

Yo siempre he sido menos simpática. Lo reconozco. Me gusta decir las cosas claras y no andarme por las ramas. Las cosas siempre claras y el chocolate espeso, Mariano. Tú ya lo sabes.

Y por eso siempre has mirado a otras. A otras mas guapas que yo.

Y no me digas que no, porque sé que cuando sales por ahí, con tus amigotes del trabajo, lo haces. Tú y todos los demás.
 
Me dices que no. Pero yo sé que sí. ¡Todos los hombres sois iguales!!!. ¿Por qué ibas a ser tú diferente?.

Pero eso siempre lo he soportado. No me ha importado demasiado. Siempre que trajeras tu sueldo a casa y mantuvieras a la familia.

Tú podías pensar lo que quisieras. Hacer lo que quisieras y mirar a todas las que quisieras, que luego tenías que volver a casa y meterte en la cama conmigo.

También sé que todos os dais consejos de cómo tratarnos. Seguro que a ti te han dicho más de una vez que me controlaras los gastos. Que me dijeras que ahorrara al hacer la compra y que si no podíamos comer todos los días ternera que comiéramos patatas y punto. Que no fueras calzonazos y que demostraras quién llevaba los pantalones en casa. Y sobre todo que no fueras tonto y que te guardaras dinero para tus juergas. Que sí, que sí. Que sé que Alfredo también lo piensa. Que su mujer la Luisa y yo hablamos de vez en cuando y nos lo hemos contado. Que va de perfecto pero al final sois todos iguales.

Pero fíjate, Mariano, eso lo puedo entender hasta cierto punto.

Eres un hombre. Y yo puedo hacer la vista gorda para algunas cosas. Mi madre me educó así. 

Otros suelen regalar flores o bombones a sus esposas. A mí nunca me ha hecho falta que hicieras eso. Con que me dieras tu cara de aprobación, cuando te hacía las croquetas de pollo, y te chuparas los dedos al comer mi tarta de chocolate, siempre me ha sido suficiente.
 
Nunca he necesitado, además, que me sacaras por ahí. Con un “vermú” de aperitivo, al salir de misa de 12, cada domingo me ha sido suficiente.

Sabes que siempre he estado a tu lado. Apoyándote en los momentos duros.

¿Ya no te acuerdas cuando le dieron tu puesto al nuevo ése que había llegado hacía dos días?.

Sí, el hijo del zapatero.

Tú te enfadaste mucho y con razón. Te habían dado ya hasta las felicitaciones porque todo el mundo sabía que el puesto era tuyo.

¡Y zas!!!. La noticia cayó como una bomba. Todo explotó delante de tus narices.

Pero yo estuve ahí. Contigo. Confiando en ti. Animándote a que no lo dejaras. Porque podías conseguirlo en otra ocasión. Porque demostrarías a todos que se habían equivocado contigo.

¿Y ahora me lo pagas así?.

¿Eso es lo que me has querido?.

Al menos sé sincero. Y reconoce la verdad.

¿Cómo que el mensaje que tenías en el móvil no era para ti? ¿Qué era para otro Mariano?.

Mariano, no me subestime. Que una es humilde pero no tengo un pelo de tonta.

Que yo no soy muy hábil con el móvil y solo lo utilizo para llamar cuando tengo saldo. Eso del “guasáz” me suena a chino. Pero sé leer perfectamente y tengo el sexto sentido que tiene toda mujer.

Mira…, ya te he dicho que sois todos iguales. ¿Por qué habrías de ser tu diferente?.

Al menos, ten la valentía de reconocer que te he pillado.

Aunque ya solo sea por respeto a las niñas. Por lo menos que piensen que tienen un padre valiente.

No me sirve de nada que me dejes tu móvil para que llame a cualquier número que crea sospechoso. ¿Me sigues creyendo tan tonta? Si doy con el número de tu amiguita, y ella responde, no me lo va a reconocer. O es que lo mismo la tonta es ella. Pero bueno… ¿Qué se puede esperar de una fresca que se enreda con un hombre casado?.

Que tu móvil no tenga grabado en la agenda ningún nombre de mujer, no quiere decir que no tengas un lío.

Puedes haberlo cambiado en cuanto empecé a sospechar. O lo mismo llamabas desde el trabajo. O desde el móvil de Alfredo. Que ahora se hace el inocente y pone cara de sorpresa. Pero que es igual que tú o peor.

Además, quién envía un mensaje con remitente oculto es que algo oculta. ¡Vamos que no me digas que no es para sospechar!. Eso te lo envío una lagarta, seguro. Y no me digas que no era para ti.

Mariano, esto huele muy mal.

Que como te he dicho, que me chulés el dinero para juergas con tus amigotes, tiene un pase, pero que me tengas, aquí, haciendo malabares con tu sueldo para llegar a fin de mes, limpiando portales desde las 5 de la mañana, y que luego resulte que te guardes una parte para ponerle un piso a la primera que se te ha cruzado… es que no quiero ni pensarlo… Jesús, María y José… ¡Eso tiene un nombre muy feo, Mariano!!!. 

¡Mira… mira… que no quiero ni pensarlo!!!.

Y esto no se arregla con que te vayas a dormir al sofá. Que no se me va a pasar en un par de días.

Así que está decidido, mientras me lo aclaras, bien aclaradito y yo tengo tiempo para pensarlo, bien pensadito. Mejor que te vayas a casa de tu madre.

Ya te he hecho la maleta. Como siempre. Ya sabes. Te he metido las pastillas de la hipertensión. No te olvides de tomarlas. ¡Que eres un despistado!.

Y dile a tu madre que no te cocine con picante que cada vez te sienta peor.

Que no…, que no… Que no me mires así… Que no me voy a ablandar. Aunque me pongas esos ojitos de cordero degollado.

¡Yo soy como la Esteban!!!. Humilde pero muy digna y decente.

Y no me digas que estás libre de pecado. Que te conozco muy bien y cuando te empiezas a morder el labio y tuerces la cabeza para un lado. Sé que me estás mintiendo.

Mariano, que no he nacido ayer.

Y que tu madre no llame a la mía. Al menos de momento. A ver si se va a enterar todo el barrio. ¡Y ya la que nos faltaba!!!.

¡Ayssss! Si hubiera hecho caso a mi madre y me hubiese dejado rondar por aquel chico tan majo… Sí, por Adolfo. Que tenía finca en Ávila y todo. Mira ahora seguro que tendría un hijo torero. ¡Con lo que me han gustado a mi siempre los toreros!!!.

¡QUE NO MARINO! Que te he dicho que no me convences.

Coge la maleta y ya te despedirás de las niñas, que ya están dormidas.

Y ciérrate el cuello de la camisa… que lo tienes desabrochado y vas a coger frio… te aprieta la corbata, ¿verdad?. Pues haberlo pensado antes. No se puede estar en misa y repicando.

Y dile a Alfredo que se ande con cuidado. Que la Luisa está con la mosca detrás de la oreja. Y esa es muy bruta, ya lo sabes. Es capaz de coger la escopeta de cartuchos de su padre y descerrajarle un tiro entre ceja y ceja a la menor sospecha.

¡Si tuviera yo más agallas!!! No te salvaba nadie y ya no estabas hablando, ahí de pies, como un pasmarote, intentando convencerme, sino saliendo por esa puerta con los pies por delante.

Que es muy fuerte, Mariano.

Que eres un ¡ADULTERO, y un MAL MARIDO!!!.

Y un desagradecido. Con todo lo que las niñas y yo hemos sufrido y hecho por ti!!!.