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miércoles, 10 de octubre de 2012

RELÁJATE, CRIS!!!


Querida Cris,

Cálmate.

Para un poquito.

A estas alturas debes de estar ya agotada. Te aconsejo que te tomes una temporadita de descanso.

Que vas a reventar!!!.

Estuve pendiente de ti este verano, que ha sido caluroso como pocos, a ver cuándo salías de casa con la maleta a cuestas, porque tú eres muy sufrida y lo llevas todo siempre a cuestas y te has negado en redondo por sistema a usar nunca un “trolley”.

Te estuve espiando, por la mirilla de mi puerta, cada día de Julio, de la mañana a la tarde, cada vez que salías de casa, como una exhalación con tu sonrisa de color rojo recién pintada, algo más triste de lo habitual. Escuchaba el sonido del portazo de tu piso y el sonido de tus “peep toes” subiendo las escaleras en dirección a la azotea-solárium. Ya sé que tú nunca usas el ascensor, porque no es de marca alemana, y le tienes miedo a quedarte encerrada dentro porque no te fías de otra tecnología que no sea la teutona.
Sé que tomabas el sol totalmente desnuda y también sé que no te quitabas los zapatos ni el gloss de tus labios, ni la sombra de ojos, ni la máscara de pestañas,  porque siempre has sido muy femenina y muy pin-up y te pasabas el rato haciendo poses. Todo el vecindario hablaba de ello.

En estas que llegamos a mediados de Agosto y aún seguía viéndote subir cada día con la sonrisa algo más iluminada que el mes anterior. Pensé que ese brillo en tus ojos era porque se acercaban tus días de descanso y eso te animaba. Pero no. Seguiste sin cambiar tus rutinas y subías con más ganas los escalones de dos en dos y algunas veces hasta de tres en tres (si no lo hubiese visto no lo hubiese creído, viéndote subida en esos taconazos, parecía increíble que te movieras tan ágil).

Luego un día por azar, otro vecino comentó que habías estado preocupadísima por la salud de la prima de un buen amigo tuyo que había estado muy enferma, justo ese mes de Julio, con la hipertensión por las nubes. Entonces sentí mucha ternura por ti y sentí deseos de abrir la puerta y abrazarte con todas mis fuerzas. Y decirte el gran corazón que tienes, Cris!!!. Y lo gran mujer que eres!!!. 

Ni que decir tiene que ya me tenías ganado y que antes que se fuera la luna de Agosto, alguna noche de insomnio, le confesé más de una vez a solas los dos que estaba loco por ti.

Y en estas que me convencí, que como resultado de tu gran inteligencia, al final te irías riéndote la última (y por ello riendo mejor) y tomando tus “vacas” en los últimos días de Septiembre. Cuando todo el mundo está con la depre post-vacacional, evitando así que hubiera algún niño haciendo castillos en la orilla de la playa y pudiera salpicar arena sobre tú protector solar a las primeras de cambio.

Pero no. Eres impredecible y aun sigues subiendo a lo más alto. A pesar de que algunos vecinos dicen que ya no da ahí ni un rayo de sol y todo el solárium es sombra por culpa de los del edificio de oficinas de enfrente, que han puesto una valla publicitaria de una inmobiliaria, alemana para más señas, alquilándolo de arriba abajo al mejor postor. A ti todo eso te da igual porque yo sigo escuchando el sonido de tus tacones y de tu estéreo, con ese DVD que pones tanto, y tu voz tarareando el estribillo de tus dos canciones preferidas “Born to be alive” y “I will survive”.



El otro día vino la vecina de enfrente, que está fatal de la vista por culpa de la edad, con varias cartas tuyas que el cartero había dejado en su buzón por error.  Por eso sé que te llamas Cris y que eres extranjera. Desde entonces estoy haciendo un curso de idiomas por internet porque espero algún día tener el valor suficiente para poder hablarte y declararte abiertamente mi amor por ti.

Fíjate que tienes unos apellidos extraños: Isglo y Bal.

El vecino del tercero dice que vienes de Estados Unidos pero que habías vivido antes en varios países de Centroamérica y Sudamérica. 

El del ático dice que te ha oído hablar en francés e italiano. Pero se rumorea que te han visto bailar el “Sirtaki”, al más puro estilo Zorba el griego, mientras tarareabas un Fado portugués. Seguro que este rumor lo ha puesto en circulación la portera que es una envidiosa para quitarte glamour. Ya sabes que lo italiano y lo francés vende siempre mucho más y lo portugués, a los de pueblo, les suena a toalla de mercadillo al igual que lo griego a zapatilla de esparto. Gente inculta y sin estilo. Algo de lo que tú andas sobrada.

En conclusión, Cris, tienes más que merecidas unas vacaciones. Coge a la prima de tu buen amigo Riesgo, ahora que ya se ha mejorado de la hipertensión, e id a verle a su pueblo. O mejor cogéis los tres y os vais a Alemania a visitar a la tía Merkel.  Tonta, aprovecha que te lo vas a pasar genial allí. Con lo que te gusta Alemania!!!. 

De todos modos, cualquier destino será bueno, Cris. Así se calmarían los ánimos en el vecindario que están todos escandalizados contigo y deseando perderte de vista. Que sabrán ellos!!!. Con lo mona y buena gente que eres!!!.

No les hagas caso que son todos unos envidiosos, no solo la portera. Y créeme que no doy crédito al nuevo bulo que recorre la escalera de puerta a puerta. Estoy seguro que tú tienes una profesión de esas que influyen en las masas. Seguro que eres relaciones públicas o modelo profesional. Desde luego, que vives de tu imagen. Por eso la cuidas tanto y por eso subes a brocearte cada día y ensayas tus posturitas. Y por eso has trabajado todo el santo verano. Teniendo a una prole de gente pendiente de ti. De tus movimientos y tus subidas, de tus idas y venidas, de tus playbacks en la azotea, de las líneas de tus curvas, del rojo de tus labios y sobre todo de si te cambiaba el humor por culpa de las taquicardias de la prima de Riesgo.

Y no. No me creo eso que dicen sobre que eres una asesina profesional a sueldo y que el edificio de oficinas de enfrente se ha quedado vacío porque te habían encargado un trabajito y tú lo bordaste y que antes habías hecho lo mismo en el edificio Grecia del Parque Empresarial Europa, justo el que está al final de la avenida de Portugal. 

Ay!!! Mi Cris. Mi Cris Isglo Bal !!!. Ojalá tuviera el valor suficiente para mirarte a los ojos y pedirte que me llevaras contigo a Alemania.